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El criterio se construye, la responsabilidad se otorga

El criterio se construye, la responsabilidad se otorga

Rediseñando la bandeja de mensajes de nuestra app, donde clubes y entrenadores escriben a familias de jugadores menores de edad, yo quería limitar los avisos con sonido a uno al día por dispositivo. El agente propuso uno por remitente, para que el boletín del club no silenciara el aviso del entrenador. Tenía razón. A la inversa, yo vi lo que se le escapó al agente: mostrar cuántas personas han leído un mensaje puede revelar quién lo ha leído cuando el contador dice "1 de 1".

No tenía todo el criterio al empezar. En la TRGCON26, casi todas las charlas señalaron esa palabra como lo no delegable. Estoy de acuerdo en el fondo, pero creo que no deberíamos confundir el criterio que hace falta para empezar con el que se construye por el camino. Y creo que se habla mucho menos de la responsabilidad que hay que dar para que ese criterio se construya.

Mi responsabilidad en Wame Sports

Llevo 18 meses trabajando en Wame Sports, donde comencé como primera contratación de producto. Desde hace 4 meses actúo también como responsable de tecnología.

Recorrí el sistema de punta a punta, desde la infraestructura hasta el frontend: conecté Claude a AWS, GitHub, la base de datos y otras herramientas del equipo; y fui preguntando cómo funcionaba todo, qué problemas había y qué posibles soluciones teníamos. Por el camino, revisamos los flujos de CI/CD, redujimos el número de repositorios y desarrollamos un handbook para agentes que documenta cómo se integran los componentes del sistema.

Tener la responsabilidad tecnológica me llevó a hacer ese recorrido: al adquirirla, pude conectar el contexto a todos los niveles. Este proceso ayudó a mis compañeros a asumir más responsabilidad y a adoptar el uso de la IA con más confianza.

Desde julio desplegamos 6 veces más PRs a producción y el 70% del código es nuevo. Y lo hemos hecho a la vez que la plataforma es más fiable: los errores por cada 10.000 peticiones a la API han bajado un 90%, de 44 a 4, y en un caso reciente pasaron solo 18 minutos desde que se produjo un fallo hasta que Dani, Product Engineer, desplegó el arreglo. Esa capacidad de corregir rápido nos da más confianza para dar responsabilidad.

Quien despliega ya no es solo ingeniería. Óscar, de operaciones, llevó una feature sencilla a producción en 24 horas, ayudado por un agente en Slack y pasando por la revisión del equipo. Caye, nuestra diseñadora, pasó de Figma a Flutter y ahora propone cambios al backend con sus propias PRs. Hacerse cargo de esos cambios le ha enseñado a pensar en más casos de uso y a entender por qué algo que sobre el papel parece sencillo no siempre lo es.

¡Pero sí que tuviste criterio!

Sí, tenía criterio. No partía de cero: mi experiencia me ayudó a saber qué preguntas importaban y por qué había que comprobar las respuestas. Pero también fui construyendo criterio a medida que avanzaba: preguntando, contrastando y comprobando las consecuencias de cada decisión.

Por eso creo que debemos tener cuidado cuando hablamos del criterio como el requisito imprescindible para trabajar con IA. Si esperamos que alguien sepa de antemano cómo resolver cada problema, podemos estar cerrando precisamente la oportunidad de aprender a resolverlo. Si nos referimos a la capacidad de cuestionar una respuesta y comprobar sus consecuencias, estoy de acuerdo, pero esa capacidad también se entrena: asumir responsabilidad puede ayudarnos a aprender qué cuestionar y por qué.

¿Y los juniors?

Esto me hace pensar en los juniors, de los que tanto se habla como unos de los grandes damnificados por la llegada de esta tecnología, y me hace preguntarme cuánto criterio les estamos pidiendo tener antes de darles oportunidades para construirlo.

Mi punto de partida no es el de un junior, y el acompañamiento tampoco puede ser el mismo. Dar responsabilidad puede empezar por encargarle una mejora acotada con acceso al contexto, alguien con quien revisar sus decisiones y una forma de comprobar y revertir los cambios. Cuando corregir un error cuesta minutos y no días, equivocarse deja de ser algo que evitar a toda costa y pasa a ser parte del aprendizaje. No todo se deshace: un "1 de 1" que delata a una familia no tiene marcha atrás. Por eso la responsabilidad empieza acotada y crece con el criterio.

El criterio se construye, la responsabilidad se otorga. Demos responsabilidad a quienes nos rodean y, con ella, las herramientas para ejercerla: acceso al contexto, formas de medir lo que hacen, acompañamiento y confianza para equivocarse, aprender y hacerse cargo de sus errores.